La Junta se olvida de la tasa a Garoña y exime a las eléctricas del impuesto de vertederos

Ecologistas en Acción denuncia el trato de favor de la Junta de Castilla y León a Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa, a las que se perdonan 21 millones de euros en los nuevos impuestos.

La publicación hoy en el BOCyL de Ley de Medidas Tributarias, Administrativas y Financieras, aprobada por las Cortes de Castilla y León, incluye en opinión de Ecologistas en Acción algunas iniciativas lesivas para el medio ambiente regional, en materia de energía y residuos, que benefician exclusivamente a las grandes compañías eléctricas, en especial a Endesa e Iberdrola.

La omisión más destacable es la exención del nuevo impuesto a la producción eléctrica a la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), que a pesar de las declaraciones de la Consejera de Hacienda de la Junta de Castilla y León, Pilar del Olmo, se libra de tener que aportar a la caja común 15 millones de euros anuales de sus enormes beneficios (estimados en 100 millones de euros cada año), al haber rechazado el Grupo Popular la enmienda en este sentido del Grupo Socialista en las Cortes. De esta manera, el Partido Popular confirma su incansable labor en defensa de los intereses económicos de Endesa e Iberdrola, copropietarias de esta central nuclear, al tiempo que exige todo tipo de sacrificios a los ciudadanos de Castilla y León.

Pero no es el único regalo a las grandes compañías eléctricas. Además de librar de tributación a las centrales eléctricas más contaminantes, las cuatro grandes térmicas de León y Palencia, o a las plantas de cogeneración de Iberdrola en Aranda de Duero y Valladolid, también por iniciativa del Grupo Popular se ha eximido a Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa del abono del impuesto a la eliminación de residuos en vertedero, lo que supondrá para estas compañías un ahorro de otros 6 millones de euros al año, por los vertederos de las centrales térmicas de Anllares, Compostilla, La Robla y Velilla del Río Carrión, mientras los ciudadanos y las restantes empresas de Castilla y León sí deberemos asumir el nuevo impuesto por nuestros residuos.

Para la organización ecologista, es un escándalo que, en un momento de gran dificultad para las cuentas autonómicas, la Junta de Castilla y León y el Grupo Parlamentario Popular beneficien de esta manera a las grandes compañías eléctricas, con sobrada capacidad económica para contribuir a sostener los servicios públicos regionales, eximiendo a sus actividades más contaminantes de los nuevos impuestos “medioambientales”.

Es un sarcasmo que, mientras los cuatro reactores de la central de Fukushima I en Japón continúan emitiendo radiactividad un año después del segundo mayor accidente de la industria nuclear, la Junta de Castilla y León salga en auxilio un día sí y otro también de los intereses económicos de los propietarios de la central nuclear más antigua del parque eléctrico español, gemela de los reactores siniestrados, atacando además a los parques eólicos de su entorno con un discriminatorio impuesto por su “afección medioambiental”.

Ecologistas en Acción también lamenta que el impuesto a la eliminación de residuos en vertedero no se haya ampliado a las instalaciones de incineración de residuos, tal y como funciona en Cataluña, para evitar desviar a hornos incineradores los desechos urbanos e industriales. Y deplora la recuperación de la deducción fiscal a la compra de vivienda nueva, que supondrá transferir cuantiosos fondos públicos a los promotores inmobiliarios al tiempo que se recortan servicios públicos esenciales, intentando resucitar la economía del ladrillo que tantos daños ambientales y sociales ha causado en Castilla y León y España en la ultima década.

Finalmente, la organización ecologista denuncia que, aprovechando el cajón de sastre de la Ley de Medidas, la Junta de Castilla y León ha aprovechado para incluir algunas iniciativas lesivas para el medio ambiente, que han pasado totalmente desapercibidas, como la supresión en la Ley del Ruido de Castilla y León de la distancia mínima de 25 metros entre nuevos bares y discotecas, que pretendía evitar la acumulación de contaminación acústica, o la derogación “de facto” del valor límite de emisión de ruido para cualquier actividad, que hasta ahora era de 95 decibelios.

La reducción a 10 días de la información pública de las licencias ambientales, promovida por el Grupo Popular, medida que limita severamente la participación pública, es simplemente inconstitucional al contravenir el plazo mínimo de 20 días establecido por la legislación básica del Estado.
Fuente: Ecologistas en Acción (Castilla y León)

Familia alemana vive sin dinero, hace reflexionar sobre el sistema capitalista .

Raphael Fellmer y Nieves Palmer viven con su hija de 5 meses en las afueras de Berlín sin dinero, aprovechando el alimento que desechan los berlineses y realizando labores a cambio de servicios como el alojamiento.

Mientras que la mayoría de las personas piensa que no se puede vivir sin dinero y dedica la mayoría de su energía a conseguirlo, Raphael Fellmer, de 28, y su mujer española Nieves Palmer, de 26, viven sin dinero, alimentándose exclusivamente de productos “rescatados” que la sociedad alemana desecha.

El diario argentino La Nación reporta sobre este interesante caso –todo lo más porque sucede en el momento en el que la Eurozona se encuentra en crisis y en el que  se discuten alternativas a un sistema que parece destinado a fracasar.

Fellmer no tiene cuenta de banco, vive totalmente sin dinero, comiendo alimentos desechados y alojándose junto con Palmer y una pequeña hija de 5 meses en las afueras de Berlín, en una casa donde el propietario los deja estar a cambio de pequeños trabajos.

Según La Nación, en los dos años que llevan viviendo sin dinero, a pesar de comer alimentos desechados, nunca les pasó nada: sin náuseas ni infecciones, esto, aun cuando Nieves estuvo embarazada de Alma Lucía. Ambos son veganos y se alimentan casi exclusivamente de productos que proceden de la agricultura biológica.

“Unas cuatro veces por semana, voy a inspeccionar, con la mochila, los contenedores de los supermercados biológicos; encuentro de todo, jabones, chocolates, cosméticos, además de lácteos, frutas y verduras que todavía se pueden consumir”, explica Fellmer.

“Me llevo más de lo que necesitamos, el resto lo regalo a vecinos, amigos, necesitados. La idea es difundir el mensaje de que no sólo se tira una manzana de vez en cuando, sino que todo se tira”, comenta.

Este estilo de vida incluso les permitió realizar un viaje a México, aparentemente logrado sin dinero. No sin un mensaje político Fellmer ha sido invitado a dar charlas en universidades e informa desde el sitio Forward the Revolution sobre su proyecto para abandonar el dinero.

El Instituto Austríaco de Economía de los Desechos calculó que el 45% de lo que los supermercados descartan se puede todavía consumir; se calcula que el alemán promedio tira a la basura  100 kilos de comida por año. Un equivalente de esto podría aplicarse a otros bienes como aparatos electrodomésticos, ropa y demás bienes de consumo que suelen ser abandonados cuando todavía tienen uso funcional.

Sin embargo, de manera un tanto absurda “rescatar” comida viola la propiedad privada.  ”En Alemania es legal tirar comida, pero es ilegal rescatarla”. “Es una falla en el sistema”, se queja Fellmer. “La idea es establecer un sistema donde se aprovecha todo”, explica.

“No quiero ser simplemente un aprovechador”, asegura Fellmer. “Intento integrarme a la sociedad a pesar de todo: ayudo en reparaciones, obras, arreglo computadoras, cuido animales”, aclara.

El diario La Nación escribe que el mensaje y la forma de vida de esta pareja está cobrando relevancia en Alemania, con cada vez más personas uniéndose a este movimiento, ya sea por necesidad, convicción o una mezcla de las dos.

De este lado del Atlántico tenemos el caso aún más radical del “Dharma Blogger” Daniel Suelo, quien lleva alrededor de 10 años viviendo en una cueva sin utilizar dinero, de repente visitando la civiización para bloggear sobre su vida al margen del capital.

Publicación: 29/01/2012 1:18 pm

Autor: pijamasurf

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reconocidos científicos reclaman un urgente nuevo orden mundial

27.02.2012 · IPS · Stephen Leahy (Canadá)

A menos que nuestros gobernantes actúen rápido, el cambio climático y la degradación ambiental empeorarán los problemas mundiales, advierten los científico.
Algunos pasos que ya se pueden dar son reemplazar el producto interno bruto (PIB) como indicador para medir la riqueza, poner fin a los subsidios dañinos y establecer sistemas de gobernanza con capacidad transformadora, dijeron los científicos a los ministros reunidos desde el lunes 20 hasta este miércoles 22 en Nairobi, Kenia, en el XII período especial de sesiones del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

“El sistema actual está arruinado”, sostuvo Bob Watson, consejero científico en jefe para asuntos ambientales del gobierno de Gran Bretaña. “Está conduciendo a la humanidad a un futuro con una temperatura de entre tres y cinco grados más elevada que la que ha experimentado nuestra especie y está eliminando la ecología de la que dependemos para mantener nuestra salud, riqueza y sentido de identidad”.

Watson y otros 19 ganadores del Blue Planet Prize (Premio Planeta Azul), frecuentemente llamado el premio Nobel del Ambiente, presentaron a la reunión del PNUMA un informe de síntesis de 23 páginas titulado “Environmental and Development Challenges: The Imperative to Act” (Desafíos ambientales y de desarrollo: El imperativo de actuar).

Puesto que los impactos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad no pueden revertirse, “el momento de actuar es ahora, ante la inercia del sistema socioeconómico”, advierte el documento. ”La buena noticia es que hay soluciones, pero los gobernantes deben ser firmes y pensar con perspectiva para aplicarlas”, agregó Watson. ”Tenemos un sueño, un mundo sin pobreza, equitativo…, un mundo que sea ambiental, social y económicamente sostenible”, afirmaron Watson y los demás autores.

Entre ellos están Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra de Noruega que presidió la comisión internacional que sentó las bases del concepto de desarrollo sustentable, James Hansen, de la agencia espacial de Estados Unidos, NASA, el exministro de Ambiente indonesio Emil Salim, Nicholas Stern, ex economista en jefe del Banco Mundial, M.S. Swaminathan, considerado el padre de la “revolución verde” en India, y José Goldemberg, secretario de Ambiente de Brasil cuando ese país fue anfitrión de la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992.

“Se avanzó poco en los 20 años transcurridos desde entonces”, dijo el biólogo Harold Mooney, de la estadounidense Universidad de Stanford, ganador en 2002 del Blue Planet Prize. La inexistente gobernanza es una de las razones principales, agregó. ”Los gobernantes y el público deben entender que así no vamos a lograrlo”, advirtió.

El informe recomienda a los líderes mundiales mirar más allá de los intereses de sus propios estados, señala que el proceso de toma de decisiones debe ser reformado radicalmente para empoderar a los sectores marginados e indica que se necesita integrar las políticas económicas, sociales y ambientales, en lugar de hacerlas competir entre sí.

Mooney añadió que los planes y expectativas para la conferencia Río+20, que se celebrará en junio en esa ciudad de Brasil, son tibios y vagos, pese a que el vigésimo aniversario de la Cumbre de la Tierra ofrece una gran ocasión para que los gobiernos coloquen el desarrollo humano en un rumbo nuevo y más sostenible. ”No estamos llegando al quid de la cuestión. Hay que elevar las apuestas con urgencia”, dijo Mooney.

“Terminar con nuestra adicción a los combustibles fósiles y adoptar energías limpias es algo que no puede resolverse mediante el proceso de la Organización de las Naciones Unidas”, apuntó Hansen, de la NASA, ganador junto con Watson del Blue Planet en 2010. Es muy fácil para un país negarse a cumplir sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, tal como hizo Canadá con el Protocolo de Kyoto, dijo Hansen a IPS.

Los combustibles fósiles que emiten buena parte de esos gases –como el petróleo, el gas natural y el carbón– gozan de enormes subsidios, y las empresas de hidrocarburos no pagan los elevados costos de contaminar el agua y el aire, y tampoco pagan por el daño que causan al clima, agregó. En su opinión, la forma más sencilla de hacer frente a este problema sería cobrar un impuesto a la industria de los hidrocarburos en la fuente doméstica –el yacimiento o el puerto de entrada– y distribuir la recaudación, por persona, entre los residentes legales.

Bajo este régimen de “impuesto y dividendo del carbono” los costos de los combustibles se elevarían, pero los precios para la mayoría de la población serían cubiertos por lo que cada persona recibiría de la recaudación impositiva. También se crearía así un incentivo financiero para que los individuos redujeran su propia huella de dióxido de carbono, es decir la contaminación climática generada por actividades personales como transporte, calefacción y consumo. ”Esto tendría un impacto tremendamente positivo en la economía a medida que los empresarios introduzcan eficiencia energética y fuentes libres de carbono”, estimó.

El documento de los científicos laureados también exhorta a los gobiernos a reemplazar el PIB como medida de riqueza por indicadores que evalúen la evolución del capital natural, humano y social y sus correspondientes interacciones. Los gobernantes son también llamados a eliminar los subsidios en sectores como la energía, el transporte y la agricultura, pues entrañan elevados costos sociales y ambientales.

Además, se les pide que hagan frente al consumismo y a la presión demográfica, empoderando a las mujeres, mejorando la educación y haciendo que los métodos anticonceptivos sean de acceso universal.
Fuente: Periodismo Humano.