Corresponde a nuestra generación cambiar las cosas

Conversamos con estudiantes del Instituto que puso nombre al despertar de la sociedad civil valenciana contra los recortes, el Lluís Vives.

Nos explican cómo vivieron las manifestaciones, la represión policial, el tratamiento de determinados medios, o estar detenidos.

Y piden que se retiren los cargos porque tener antecedentes es incompatible con viajar a ciertos países, opositar para juez o realizar una beca Erasmus. “Aún tenemos sueños que cumplir”.

Han pasado varios días desde el día que quedamos para hablar con calma sobre todo lo ocurrido y ahora les espero en la puerta del Lluís Vives a que salgan de clase. Hemos quedado a las cinco pero no veo señales de ninguno de ellos. Una chica que no conozco se me acerca, me pregunta si soy el periodista. Almudena Soullard, 17 años, estudiante de 2º Bachillerato artístico. Fue una de las detenidas el día de las duras cargas policiales cuando paseaba con su madre y sus dos abuelas por el centro mientras observaba atónita lo que ocurría en Plaza España.

Mariola Morera, estudiante de 2º de Bachillerato científico, aún no ha llegado por lo que Almudena me presenta a Andreu Melchor, quien también va a participar en el reportaje. Andreu me saluda pero no me presta mucha atención. Está conversando con una mujer que se le ha presentado y se le ha puesto a hablar de sus libros de autoayuda. Él, con buena educación, la atiende con paciencia y escucha lo que la mujer le quiere contar hasta que se da por satisfecha. Almudena me mira con cara circunstancia por lo extraño de la situación y en ese mismo instante llega Mariola. Tras varios minutos de cortesía, la escritora se da cuenta de la escena y libera a Andreu, no sin un poco de tristeza al haberse quedado sin compañero literario.

Nos dirigimos hacia una cafetería cercana que tiene una especie de reservado, decorado con fotografías de los actores más famosos del siglo XX. Por el camino nos encontramos con Alberto Rodríguez, estudiante de 2º de Bachillerato de Humanidades. Mariola le cuenta nuestra hoja de ruta para esa tarde y decide incorporarse.

Una vez dentro del local, subimos al reservado. No piden nada para tomar, quieren ir directamente al grano y Mariola lo dice claro en la primera frase: “Hemos salido a la calle porque no tenemos futuro con la política actual. Estamos viendo que solo hacen corrupción, solo hacen cosas para robar en lugar de gastarse el dinero en nosotros, dinero que encima es nuestro. Nosotros pagamos nuestros impuestos y ellos en vez de hacer una política de bienestar social se lo gastan en juergas. ¡Es un cachondeo!”. Almudena le interrumpe para explicar que la situación en las clases es insostenible: “Somos 38 en el aula y así no podemos seguir”.

Mariola vuelve a tomar la palabra y aprovecha para defenderse de las numerosas críticas que recibieron durante la semana de movilizaciones en las que se afirmaba que no habían recortes en educación y que sus protestas estaban manipuladas. “Dicen que no tenemos razón al manifestarnos porque los recortes solo han sido de sueldos de profesores por lo que no nos afecta. ¡Mentira! Las aulas de refuerzo han desaparecido así como las de ayuda a estudiantes extranjeros. Llevamos tres meses sin dos profesores y estamos en 2º de Bachillerato. Es inadmisible”. Alberto se suma a la crítica señalando que tienen el selectivo a la vuelta de la esquina por lo que la situación es inaceptable.

Las movilizaciones de la “#primaveravalenciana”, como se ha llamado a la semana de protestas, no han sido su primer contacto con la vida pública. Todos ellos ya habían participado en otras manifestaciones, protestas o incluso en asociaciones de carácter cultural o social, en los casos de Mariola y Almudena. Los chicos dicen optar por un activismo más a nivel individual y en el caso de Andreu: “autodidacta”. Andreu fue el primer estudiante detenido en las protestas, según el informe policial, por pegar y morder a un policía. Aunque cuesta imaginarse a este chico de 17 años, estudiante de 2º de Bachillerato de Humanidades, tímido y bastante reservado en una actitud tan violenta. Alberto, por su parte, aprovecha su turno de palabra para adentrarse en materia: “El día que salimos a cortar el tráfico, más que como una organización, salimos a título individual y además, éramos todos menores. Nosotros, los de 2º de bachiller, éramos los más mayores”, exclama. Almudena añade: “Los dos primeros días antes del miércoles que es cuando pasó todo, cortamos el tráfico durante 10 minutos de manera pacífica. Los policías lo sabían, sabían que no íbamos a provocar altercados ni agredir a los conductores. Sin embargo, cuando salimos el tercer día, miércoles, ellos ya iban dispuestos a cargar”.

Durante casi una hora los cuatro estudiantes intercambian impresiones de lo ocurrido, expresan su tristeza por algunas actitudes o episodios y sueñan con un futuro mejor para toda la sociedad. No obstante, hay tres temas que no les dejan indiferentes: el papel de la policía y de la Justicia, la cobertura mediática y la respuesta de la sociedad valenciana. Para todos ellos, la visión de las fuerzas de seguridad se ha transformado a una imagen de cuerpo represor en el que no se puede confiar tras ver como “la policía corría detrás de la gente por toda Valencia en medio de batallas campales, qué batallas, masacres! Para dar porrazos a todo aquel que se le ponía delante”, describe Alberto. “Nosotros hemos estado desde el primer día y hemos vivido y visto la brutalidad policial ejercida y no era normal. No eran personas, tenían una rabia interna comprimida y la descargaban contra ti. Hasta que no lo ves no lo puedes llegar a entender. Era una crueldad infinita”, denuncia Mariola.

A su vez, Almudena hace un pequeño paréntesis en el debate para contar su propia historia. “A mí me detuvieron el lunes sobre las tres cuando estaba con mi madre y mis dos abuelas. Yo estaba con un grupo de personas en la calle de San Vicente viendo lo que estaba ocurriendo en Plaza España, a cierta distancia porque iba con mi familia. De repente, vino un policía hacia nosotros y dijo ‘tú, detenida’ y se me llevaron sin ninguna razón, no me dio tiempo ni a reaccionar. Golpearon a mi madre causándole varias contusiones y a mi abuela la empujaron con el escudo con lo que casi se cae, y si se hubiera llegado a caer ya no se hubiera levantado porque no puede casi andar. Después me acusaron de ‘desobediencia grave’, pero qué desobediencia ni ostias si no me dio ni tiempo a decir nada”. Y continúa, “no tenían miramiento por nada ni por nadie ya fueran niños, adultos, mayores o embarazadas. Solo se preocupan de cumplir las órdenes”.

Pero los malos recuerdos no terminan en el momento de la detención para esta estudiante de 17 años, lo peor vino después: “El tiempo que estuve detenida fue horrible. Las vejaciones y burlas de los policías fueron continuas. El estado psicológico al que te someten no mostrándote ni una pizca de respeto, ni como persona, junto con las agresiones psicológicas del estilo ‘te voy a matar’, ’si te tiro del pelo es culpa tuya por tenerlo largo’ o ‘no tienes cuerpo ni de puta’ son una destrucción total. Además, cometieron ilegalidades porque yo era menor y hubiera tenido que avisar a mis padres en el mismo instante de detenerme. Sin embargo, no les llamaron hasta varias horas después y ya no hablamos de cuando me soltaron…”

La justicia es otra de las víctima de la #primaveravalenciana. Los cuatro estudiantes afirman sin pestañear que no confían en ella mostrando como ejemplos de impunidad e ineficacia el juicio de Francisco Camps, expresidente de la Generalitat Valenciana, el hecho de que los policías no llevaran el número de placa visible cuando es obligatorio o las denuncias que han recibido en sus casas. Almudena sentencia en tono irónico: “Esta justicia nos da mucha esperanza” y Alberto aventura: “Si acabo denunciado por las ostias que me han dado me parecería, vamos, estupendo. Un policía me pega con un porrazo impresionante y aún soy yo el delincuente, ¡increíble!”. Mariola, a su vez, pide que al menos se retiren los cargos porque tener antecedentes es incompatible con viajar a ciertos países, opositar para juez o realizar una beca Erasmus y añade: “Aún tenemos sueños por cumplir”.

Respecto a la cobertura mediática, Almudena y Alberto coinciden en señalar que ambos sabían de la manipulación que realizaban los medios de comunicación pero que no ha sido hasta vivirlo en primera persona cuando se han dado cuenta de la envergadura del problema. “Ya sabíamos lo que había pero es que haber sido testigo en primera persona y después ver cómo se han contado los hechos te obliga prácticamente a no creer en nada”. Sin embargo, al igual que los jóvenes de las primaveras árabes, los estudiantes del Lluís Vives sabían de antemano que su lucha estaba en otra dimensión: “Si esto llega a pasar en 2007, cuando las redes sociales no estaban tan desarrolladas, la carga del miércoles hubiera acabado en ‘cuatro estudiantes violentos cortan la calles Xàtiva’ pero como lo grabamos, conseguimos que la sociedad se enterara de lo que realmente había ocurrido. Sin tener que depender de los medios de comunicación”, explica Mariola.

Pero no todo ha sido negativo para Mariola, Alberto, Almudena y Andreu. Más bien todo lo contrario. “Todo esto ha servido para que mucha gente abra los ojos y eso nos da esperanza”, admite Mariola quien se queda como mejor recuerdo la increíble respuesta social que generaron las cargas policiales. Para Alberto lo realmente impactante ha sido que después del miércoles, cuando tuvieron lugar las primeras cargas, la gente acudiera por iniciativa propia a las concentraciones para dar su apoyo a sabiendas de que podían recibir porrazos también.

Y esto es lo que le empuja a “luchar por abrir los ojos a la gente, porque la gente no es tonta. Si se le muestra que hay otra manera de hacer las cosas que no sea mediante malas políticas, la gente no es tonta y no va a escoger pasarlo mal”. No obstante, es Mariola quien se atreve a ir un paso más allá y afirma que “la gente mayor está perdida, tienen su mentalidad y no la podemos cambiar. Es la gente menor 20 años quienes de verdad pueden hacer algo y luchar por cambiar su futuro, su vida. Por ellos mismos”. Almudena la apoya: “Corresponde a nuestra generación cambiar las cosas porque nuestros mayores ya lucharon en su momento”. A lo que Mariola añade: “No somos ni de derechas ni de izquierdas, solo queremos valores humanos. Si todo el mundo hace el bien y simplemente se comporta normal, todos viviríamos bien. Se trata de justicia y de humanidad”.

Andreu, quien no había apenas intervenido en toda la conversación se incorpora para porque para él el sentido de todo esto ya no está en un cambio de mentalidad de la sociedad valenciana, que también, sino en un cambio de mentalidad del mundo porque “el sistema en el que vivimos no es viable. Hasta que no estemos en una situación mucho más grave no habrá un cambio real. La democracia no es compatible con el capitalismo, prueba de ello es que los políticos honrados nunca llegan al poder. Así que mientras que exista este sistema no podremos tener una democracia real”. Aunque sus compañeros discrepan la conversación termina como ha empezado, con buen pie. Todos se marchan a estudiar para sus exámenes pero no sin antes confirmarme que cuatro estudiantes más quieren también dar su testimonio. Así que quedo con Mariola para que nos citemos en la misma cafetería a la misma hora.
Penélope Franco, estudiante de 1º de Bachillerato Artístico, es la primera que llega. Kerri Ann y Anaïs Masmacià, acuden unos minutos más tarde tras realizar unos exámenes. Javier Soriano, el único chico, es el que llega más tarde para comenzar rompiendo tópicos.

Al igual que sus compañeros, deciden entrar en materia lo antes posible aunque esta vez varios cafés nos acompañan. “Desde pequeños casi todos hemos ido a manifestaciones y estamos hartos porque nunca se consigue nada. Y es por eso que decidimos cortar el tráfico aunque no fuera legal”, explica Anaïs, estudiante de 2º de Bachillerato de Sociales. Penélope se suma a la explicación puntualizando que los estudiantes del Lluís Vives no fueron los únicos que salieron ese día a la calle, fueron muchos más, lo que pasa es que “como nosotros estamos entre el ayuntamiento y una calle tan importante hemos tenido más repercusión. Pero en realidad fue una decisión tomada en asamblea”. Kerri, la más joven con 15 años, ve todo lo ocurrido como una auténtica “locura” y Anaïs lo tilda de surrealista. “Es un poco extraño, como mínimo, que nosotros cortemos la calle y nos peguen por ello mientras que haya gente que robe millones de euros y esté libre”, sintetiza Penélope.

Posiblemente las retenciones y las cargas contra los estudiantes que tuvieron lugar el pasado 17 de febrero ante la comisaria de Zapadores de València haya sido uno de los episodios más traumáticos que nunca hayan vivido. Tras cortar el tráfico en el centro de valencia aquel viernes, varios cientos de manifestantes se dirigieron a la comisaría para pedir la liberación de los jóvenes detenidos en las jornadas anteriores. “Entre ellos había un amigo mío que lo habían detenido cuando se marchaba a casa tras la manifestaciones mientras hablaba por el móvil. No había hecho nada, simplemente pasó por el lado de unos antidisturbios y se lo llevaron sin más”, relata Javier, amante del cine y estudiante de 2º de Bachillerato de Humanidades.

A la comisaría llegaron a penas unos cientos así que la policía optó por cerrarles el paso en ambas direcciones y acorralarles. “Mientras nos dirigíamos hacia la comisaria un grupo de antidisturbios nos escoltaba y nos decía que no nos iban a pegar que solo nos iban acompañar. Pero después ya sabemos que ocurrió. Acorralaron a 80 personas y en grupos de diez policías venían, entraban en el cerco y cargaban para sacarnos uno a uno, incluso le rompieron la cabeza a una niña a un metro mío”, recuerda Javier. Penélope se suma al relato describiendo el miedo atroz que sufrieron aquel día: “Llame a mi madre para decirle que no podía ir a comer porque me tenían retenida y no me daban ninguna explicación, no sabía que ocurría y dónde podía acabar todo aquello”.

Kerri también quiere participar y pregunta: “Cuando estás en una situación de terror e indefensión como aquella ¿a quién llamas?, ¿a la policía? ¡Ah no! ¡Que son ellos!”, a lo que añade: “Me sentí como una terrorista de verdad y no soy un peligro público ¡que tengo 15 años!”. Todo ello lo cuenta con una voz frágil y delicada y para quien estuvo presente en los incidentes de aquel viernes resulta chocante. Kerri, con una figura delgada y un rostro aún de niña, le plantó cara a toda una unidad de antidisturbios exigiéndoles que le enseñaran sus números de placa si querían que ella les mostrara su DNI. Los policías la amenazaron con detenerla pero ella no se achantó, más bien todo lo contrario, se reafirmó y no cedió ni un milímetro. Tal fue la tensión del momento que acabó por sufrir un ataque de ansiedad del que se pudo recuperar gracias a su hermana allí presente.

Una cosa semejante ocurre con Anaïs. Siempre que ha salido a la calle durante la llamada Primavera Valenciana ha estado en primera fila con una actitud valiente y desafiante. Por el contrario, durante la entrevista se muestra precavida y un poco tímida con los de su alrededor. A su vez, Penélope podría representar la otra cara de la moneda. A primera vista parece una chica reservada y poco dada a los protagonismos pero en las distancias cortas desvela una actitud fuerte y segura de sí misma. Javier, por su parte, encajaría más en el esquema de Penélope que en el de las dos otras compañeras. Y es que, como ellos mismos explican, todo lo que ha ocurrido les ha cambiado por completo: “Estamos en esta etapa donde somos niños y adultos a la vez, aunque es verdad que es posible que esa pequeña parte de infancia haya desaparecido a golpes”, admite Penélope. “Un día estabas pensando con quién quedabas mañana y al día siguiente estabas pensando ‘y si voy por la calle y me pegan’. Tanta violencia siendo tan pequeño te cambia aunque lo peor es ver como pegan a tu hermana, tus amigos o a tu madre”, susurra Kerri.
La violencia policial es lo que más les ha afectado. “Les gusta la violencia y tiene ganas de usarla. En cualquier momento, pueden venir y te pueden pegar y tú no puedes hacer nada, tienen total impunidad. Por lo que me pregunto por qué nos llaman a nosotros enemigos cuando realmente no nos podemos defender”, dice resignado Javier a lo que suma: “Ahora solo siento desprecio por ellos”. Kerri también está en la misma línea: “Ya no te los tomas como la autoridad sino como los contrarios, los que van armados contra ti. Antes temías a las malas personas, ahora también les temes a ellos”. Y Anaïs añade: “A mí siempre me han dado mal rollo pero ahora les veo como asesinos. Por ejemplo, el lunes cuando pegaron a todo el mundo fueron a buscar a los que ya conocían de otros días. Vi como la gente iba andando y los policías detrás dándoles con la porra hasta tirarles al suelo”.

Penélope admite que “en relación a otros países como Túnez, Egipto, Libia, Siria” no tienen nada que decir pero que realmente “han pasado miedo”. Y no porque les peguen ya que al fin y al cabo “nos vamos a recuperar”, si no por “no saber donde están tus amigos o si les ha pasado algo porque la violencia policial fue tal que realmente no sabía hasta dónde podían llegar. Además de la sensación de terror atroz que teníamos al cruzar la calle por si nos decían ‘Tú te vienes con nosotros’. Aquellos días fueron tan duros que pensabas en lo peor, incluso en posible toque de queda”. No obstante, para Penélope así como para sus compañeros lo peor de todo lo que ha pasado es que les hayan tratado como delincuentes, que les hayan denunciado por defender sus derechos y que les hayan marcado de por vida.
Sin embargo, al igual que Mariola, Alberto, Andreu y Almudena. Kerri, Javier, Penélope y Anaïs prefieren quedarse con lo bueno. “Si podemos sacar algo positivo de todo esto es el compañerismo que ha surgido entre todos los estudiantes. Todos somos compañeros y saldremos a defendernos unos a otros, nos conozcamos o no, porque sabes que si fuera al revés ellos también lo harían”, anuncia Penélope. Javier la apoya y cuenta que ha habido un cambio entre antes y ahora: “A la mínima que hagan algo tendrán a miles de personas en la calle porque nos han empujado, queramos o no, a comprometernos con la causa”.

En esa “causa” entra la lucha contra la corrupción, el despilfarro y la mala gestión y la defensa de los servicios públicos. En definitiva, una defensa del Estado de Bienestar que ellos mismos, a pesar de su corta edad, consideran suyo como el que más. “Recortar en educación y sanidad es como matar nuestro futuro, son básicos, es que no deberían ni tocarlos. Que recorten en otras cosas como la Fórmula 1 o las construcciones faraónicas porque al final llegas a creer que es o Calatrava o nosotros”, concluye Penélope. Kerri, por su parte, prefiere quedarse con que “lo que ha ocurrido es el principio de algo que solo acaba de empezar. Por el momento, ya hemos conseguido que el despertar de Valencia lleve el nombre del Lluís Vives”.

Antes de despedirme de los ocho estudiantes, les pregunto si se ven en futuro en Valencia y la gran mayoría me dicen que no. Describen a la ciudad que les ha visto nacer como un lugar sin oportunidades, víctima de la mala gestión y de la corrupción extrema. Una ciudad con una sociedad que prefiere no abrir los ojos por miedo al despertar. Admiten, no sin pesar, que tendrán que dejar su tierra en busca de un lugar que les dé oportunidades aunque confiesan que si surge un movimiento que quiera cambiar la sociedad volverán sin pensárselo.
Fuente: Un reortaje de Pabo Garrigós periodismo humano.

¿Qué es la Primavera Valenciana?

La Primavera Valenciana es un movimiento pacífico de estudiantes y profesores que luchan para defender una educación pública de calidad. En los siguientes videos denuncian que decisiones políticas favorecen intereses empresariales, que los recortes deterioran la educación pública, lo que permite justificar la entrada de capital privado. También denuncian la corrupción política, así como la manipulación informativa de ciertos medios de comunicación para que no se extiendan las protestas.

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La Primavera Valenciana se cuela en la mascletà

Fue el primer disparo de las Fallas de 2012

Las protestas de estudiantes y diferentes organizaciones sociales contra los recortes se han hecho escuchar este jueves en la primera ‘mascletà’ de las Fallas de 2012. Entre el numeroso público que llenaba la Plaza del Ayuntamiento de Valencia se han podido ver grupos de ciudadanos que pitaban, mostraban pancartas, globos negros y tarjetas rojas para reclamar servicios sociales públicos, igualdad, justicia y medidas contra la corrupción.

El disparo ha estado a cargo de la pirotecnia Peñarroja de Vall d’Uixò y ha comenzado, como marca la tradición, a las 14.00 horas, después de que las Falleras Mayores de Valencia, este año la joven Sandra Muñoz y la niña Rocío Pascual, hayan pronunciado la frase ‘Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà’.

Al inicio del acto y coincidiendo con la salida al balcón principal del Ayuntamiento de Valencia de las autoridades que lo han presidido, la alcaldesa, Rita Barberá, y el jefe del Consell, Alberto Fabra, se han escuchado pitos y aplausos que se han entremezclado con las peticiones que parte del público hacía, como sucede cada año, para que la primera edil saltara.

Asimismo, al concluir el disparo y acabar los aplausos del público hacia el pirotécnico, se han vuelto a escuchar las protestas. En ese momento, un grupo de jóvenes se han situado ante la fachada principal del consistorio y han agitado globos negros a la vez que pronunciaban frases en valenciano como ‘A tu fallera, també t’afecta (‘A ti fallera, también de afecta’).

Algunos de ellos han alzado libros en sus manos –que los estudiantes han esgrimido como “únicas armas” en las manifestaciones de los últimos días– y pancartas con lemas como ‘Se buscan traductoras de rumano’, ‘Barbaritat valenciana, 0 responsables’, ‘Aquí no huele a pólvora, huele a chorizo’ y con alusiones a la libertad de expresión y opinión que recoge el artículo 20 de la Constitución española.

Tras la ‘mascletà’ el presidente de la Generalitat ha indicado a los periodistas, preguntado por las pitadas, que él únicamente ha escuchado la ‘mascletà’. “Yo solo he oído la mascletà’, ha afirmado el responsable autonómico.

El jefe del Consell ha llegado al Ayuntamiento de Valencia para asistir a este primer disparo de las Fallas de 2012 sobre las 13.40 y ha sido recibido por la alcaldesa de la ciudad, que le ha hecho pasar a su despacho antes de trasladarse al balcón principal del consistorio para presenciar este acto.

Instantes antes de iniciarse la ‘mascletà’, Fabra y Barberá, han entrado juntos a este espacio, donde les estaban esperando las falleras mayores de Valencia y sus respectivas cortes de honor; el secretario general del PP en la Comunitat Valenciana, Antonio Clemente; concejales del equipo municipal de gobierno, del PSPV y de EU en el consistorio valenciano y otros invitados como el arquitecto francés Paul Andreu.

Junto a ellos estaban también la consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig, y una representación de falleros procedentes Vall d’Uixó, su localidad y de la de la Pirotecnia Peñarroja. El público que se ha congregado en la Plaza del Ayuntamiento para presenciar este disparo ha comenzado a llegar a ella horas antes de su inicio. A las 12.00 horas había ya numerosos ciudadanos guardando su sitio frente al edificio de Correos, el de Telefónica y la puerta principal del consistorio.

Sonido

Tras el disparo, el presidente de la Generalitat ha señalado a los medios de comunicación, respecto al ruido de la ‘mascletà’, que se ha podido comprobar “que este sonido no molesta a nadie” y que es “al contrario, un sonido que anima, que invita y que desde luego hace que todo el mundo pueda participar con él”. Ha destacado que este jueves ha acompañado el clima. “Un magnífico tiempo que es el tiempo que necesitan las Fallas para que la gente pueda compartir en las calles lo que es esta alegría”, ha aseverado Fabra.

Ha agregado que “todos los valencianos y toda la gente de España y del mundo saben que aquí estamos compartiendo una alegría, queriendo invitarles a que puedan participar con nosotros y extendiéndoles nuestra alegría y ganas de compartir la fiesta, intentando que entre todos podamos disfrutar de un año complicado en el que la gente se ha esforzado mucho para poder llegar aquí y poder disfrutar de estas fiestas”.

Por su lado, Rita Barberá ha declarado que las Fallas “han empezado con una ‘mascletà’ de Peñarroja fantástica” que ha tenido “un final atronador, continuado, intenso y largo”. Ha señalado que “ojalá” continúe el clima que ha habido esta jornada durante todas las fiestas para disfrutar del “preciosísimo tiempo de Fallas”, a la vez que ha invitado a los valencianos “a disfrutar de estas fiestas”. Ha dicho que se lo merecen porque “han trabajado mucho todo el año para mantenerlas muy bien, en un momento muy difícil”.

La ‘mascletà’ se ha prolongado durante unos seis minutos y ha comenzado por el lado de la plaza cercano a la fuente y la calle de las Barcas. Ha empezado con disparos de distinta intensidad y con los colores amarillo, azul y rojo para representar La Senyera. Al concluir y subir al balcón para saludar, el responsable del disparo, el pirotécnico Pepe Nebot Peñarroja, ha asegurado estar “contento” por su transcurso.

Nebot ha explicado que se han disparado 155 kilogramos de pólvora y que su intención ha sido jugar con los sonidos arriba y abajo y combinar el fuego terrestre con el aéreo, así como distintos sonidos y ritmos. Ha comentado que la preparación de esta ‘mascletà’ ha conllevado “muchas horas de trabajo” y dedicación para programarla. Además, ha considerado que todo ha ido “bien” y que la gente “ha disfrutado del espectáculo”.

El pirotécnico ha indicado que ha comenzado a montar la ‘mascletà’ de este jueves a las 7.00 horas y que todo estaba ya dispuesto sobre las 12.00 horas. Asimismo, ha recordado que lleva 20 años disparando en las Fallas y 15, haciéndolo el 1 de marzo.

Fuente: Diario critico

Sánchez de León dice que las pintadas en Valencia son constitutivas de una falta y se actuará “en consecuencia”

EUROPA PRESS. 27.02.2012
“Los hechos son constitutivos de una falta y se actuará”, ha recalcado la delegada del Gobierno, quien ha añadido que espera que esto sirva “para evitar otros actos de vandalismo callejero”. “No hay nada que justifique pintar las calles, sedes y monumentos históricos”, ha apuntado.

La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Paula Sánchez de León, ha asegurado este lunes que “se actuará en consecuencia” contra los siete menores identificados como presuntos autores de 32 pintadas aparecidas en edificios históricos del centro de la ciudad de Valencia alusivas a la denominada ‘primavera valenciana’.

“Los hechos son constitutivos de una falta y se actuará”, ha recalcado la delegada del Gobierno, quien ha añadido que espera que esto sirva “para evitar otros actos de vandalismo callejero”. “No hay nada que justifique pintar las calles, sedes y monumentos históricos”, ha apuntado.

La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana se ha pronunciado así durante una rueda de prensa que ha ofrecido junto a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, tras presidir, ambas, la Junta Local de Seguridad con motivo de las próximas Fallas.

A preguntas de los medios de si le “preocupa” el hecho de que la protesta “estudiantil” se haya desarrollado en el epicentro que concentra mayor afluencia de gente en Fallas, en las inmediaciones del IES LLuís Vives, la alcaldesa ha tomado la palabra para “matizar” la pregunta del periodista. “No es una protesta estudiantil, para mí tiene otras características”, ha apostillado Barberá.

Respecto al mismo tema, Sánchez de León ha añadido: “los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, junto con el resto, van a trabajar con la misma profesionalidad que han hecho siempre y atenderán cualquier circunstancia que se produzca durante estos días, exactamente igual que se ha hecho siempre. Tengo plena y absoluta confianza en que van a trabajar con responsabilidad”.

Inquirida por si se va a retirar los cargos a los detenidos por las protestas de la semana pasada, la delegada ha esgrimido que esa decisión “le corresponde al poder judicial”. “No es una decisión política y nadie de los que estamos aquí tenemos capacidad, sólo los órganos judiciales tienen esa capacidad”, ha agregado.

Ante la insistencia de si existe alguna posibilidad de influir en esta decisión, Sánchez de León ha señalado que “todavía hay algunos que creemos en Montesquieu”.

Miércoles

Sobre si se pondrá en marcha algún dispositivo especial en la manifestación del próximo miércoles, la delegada del Gobierno ha avanzado que “no”, que se desarrollará “igual que han estado discurriendo las manifestaciones comunicadas, que se hacen por la vía ordinaria, en las que no ha habido ningún incidente; han discurrido con normalidad y los Cuerpos y Fuerzas han hecho su trabajo con normalidad, responsabilidad y profesionalidad; así prevemos que se produzca el miércoles”.

Preguntada por nuevos datos en la investigación, anunciada por ella misma, para estudiar el comportamiento policial durante las cargas, Sánchez de León ha añadido que “no hay datos” porque “estamos trabajando en ello”. “Es un expediente informativo en el que analizaremos los hechos y cuando haya conclusiones se comunicarán como corresponda”, ha remarcado.

Sigue la ‘primavera valenciana’: cinco minutos de paro en centros educativos

EcoDiario.es/ EP | 27/02/2012 – 16:32
La protesta convocada este lunes de cinco minutos de silencio en todos los centros educativos públicos de España por la “desproporcionada” actuación policial llevada a cabo la semana pasada en Valencia durante las protestas estudiantiles coincide con el día 10 de la ‘primavera valenciana’.

El paro de cinco minutos y las concentraciones convocados para este mediodía por asociaciones de padres, estudiantes y directores de centros educativos públicos han tenido “un amplio seguimiento”, en repulsa por las cargas policiales de la semana pasada contra los estudiantes de Valencia, según informa CEAPA.

En una nota, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres, mayoritaria en la escuela pública, indica que alumnado, profesorado, familias y personal de administración y servicios se han congregado a las puertas de los centros de enseñanzas medias para responder “en silencio y pacíficamente” al comportamiento de las fuerzas de orden público.

¿Convocatoria exitosa?
La Federación de Asociaciones de Padres del Alumnado de la Comunidad de Madrid (FAPA) Francisco Giner de los Ríos y el Sindicato de Estudiantes han acusado a la Consejería de Educación madrileña de dar instrucciones verbales a los directores de los Institutos de Educación Secundaria (IES) de no permitir las concentraciones en apoyo a los estudiantes de Valencia.

Fuentes de la Consejería de Educación han asegurado que ni el departamento que dirige Lucía Figar, ni ningún alto cargo, ni la Subdirección de Inspección ni los cinco jefes de Inspección han dado ningún tipo de órdenes en este sentido y han calificado la denuncia de padres y alumnos de falsa.

La juventud valenciana atrae al resto de la sociedad a sus acciones y reivindicaciones de defensa de lo público.

La juventud valenciana atrae al resto de la sociedad a sus acciones y reivindicaciones de defensa de lo público . Más de 350.000 personas tomaron las calles de las tres capitales de Provincia

La juventud valenciana atrae al resto de la sociedad a sus acciones y reivindicaciones de defensa de lo públicoMás de 350.000 personas tomaron las calles de las tres capitales de Provincia

 

Ayer, sábado 25 de Febrero, la capital del Turia concluyó con una masiva manifestación de dimensiones históricas, el ciclo de movilizaciones y respuestas sociales de las últimas semanas a una política de recortes que parece haber tocado, por fin, la fibra sensible de miles y miles de ciudadanos y ciudadanas de esta comunidad, que ya tantos especialistas definen como la Grecia de España.

Más de 350.000 personas tomaron las calles de las tres capitales de Provincia. De ellas, más de 200000 lo hicieron en la Capital. En ésta la conquista pacífica de la calle por los y las estudiantes en las últimas dos semanas parece haber actuado como catalizador de una respuesta mucho más generalizada. Encendiendo esta chispa con una ejemplaridad cívica impresionante -apenas se ha producido ningún tipo de desperfecto público en días y días de manifestaciones- la juventud valenciana ha atraído al resto de la sociedad a sus acciones y reivindicaciones de defensa de lo público, de respuesta a los recortes, de exigencia de respeto a los derechos sociales.

Los y las estudiantes de Universidades e institutos valencianos se sienten, realmente, como las verdaderas víctimas de la Crisis, global y estatal por un lado, valenciana claramente por otro. Son las personas que apenas tuvieron capacidad de decisión sobre la peor gestión política y económica que se ha dado en el conjunto del Estado. Es la juventud valenciana la que padece una caída sin fin de la calidad educativa, no sólo por ocupar los últimos puestos en el conjunto estatal, sino también por el deterioro absoluto de las infraestructuras y medios disponibles, que han sido plasmadas gráficamente en un aula de estudiantes cubiertos con mantas, pero que alcanza todos los espacios del sistema, como la suspensión directa de clases prácticas en módulos profesionales ante la incapacidad económica de, simple y llanamente, comprar el material necesario. Ha sido su experiencia directa, su vivencia diaria, lo que les ha sacado a la calle y les ha hecho adoptar muy rápidamente una actitud reivindicativa muy fuerte, exigiendo un nivel de democracia y derechos que va mucho más allá del derecho a votar que muchos y muchas de ellas aún no han podido ejercer. Apoyados en un hábil uso de las nuevas herramientas de la comunicación virtual, han desbordado la capacidad de respuesta del sistema, dejando en evidencia una de las peores y más incapaces respuestas policiales que se recuerdan en muchos años.

De Primavera Estudiantil a Primavera Valenciana

Y es que lo vivido en Valencia en los últimos días ha sido, ante todo, una primavera estudiantil. Una movilización espontánea, de miles de jóvenes, al margen de los circuitos tradicionales de respuesta popular organizada ante las políticas de recortes sociales y económicos que suelen acompañar tradicionalmente a los nuevos gobiernos de derechas. Insertada en el ciclo tradicional de Acción-Reacción propio de estas etapas, la comunidad Valenciana ya había vivido en el mes de enero dos grandes manifestaciones en defensa de los servicios públicos, objetivos centrales de la tijera del Partido Popular. El malestar colectivo se había incrementado además no sólo con la indignación generada por la declaración de no culpabilidad del Ex-presidente del consell, máximo responsable de la quiebra valenciana, sino también por la aprobación de la nueva reforma laboral. Pero todo parecía seguir su cauce. El Gobierno recortaba y la Izquierda respondía en la calle, arrastrando consigo a muchos ciudadanos y ciudadanas indignadas por la situación cada vez más precaria de la realidad social valenciana.
En ese contexto fue donde 30 estudiantes del IES Lluis Vives decidieron sentarse en el suelo de la calle Xativa y decir basta. Y fueron las primeras personas en ser declaradas el enemigo, aquel sobre el que no tienes consideración, aquel sobre el que debes actuar, aquel que debes arrastrar por el suelo delante de la ciudadanía de bien. Pero al día siguiente el enemigo creció. Y vino con sus padres y madres, y con cientos de compañeras de otros centros. Y el sistema volvió a responder intentando descabezar y coaccionar a los movimientos estudiantiles: dos detenidos de Acontracorrent, un detenido del SEPC, el presidente de FAAVEM… Y al día siguiente la policía volvió a incrementar el nivel de tensión. Pero el enemigo no dejaba de crecer. Y el lunes, la ausente delegada de Gobierno y un jefe de la Policía que no ha dudado en agradecer públicamente las colaboraciones de la empresa Levantina de Seguridad, cercana al partido de extrema derecha y xenófobo España 2000, prepararon la que pensaba que iba a ser la última ofensiva contra su enemigo.

Y todo cambió. La brutal actuación policial contra menores de edad y contra jóvenes universitarios salpicó las cámaras fotográficas y las pantallas de medio mundo. En Valencia, en pocas horas, se dio el salto definitivo de primaveras. A última hora de la noche del lunes, con unidades policiales que continuaban recorriendo el centro de la ciudad en busca de nuevas detenciones, la movilización estudiantil que la Delegada del Gobierno había querido convertir en un problema de orden público, había sacado ya a miles y miles de valencianos a la calle a recriminar directamente a la policía su brutal manera de actuar, actuación que sería llevada a la fiscalía de menores por parte de los diputados y diputadas de Esquerra Unida del País Valencià.

Al día siguiente toda la oposición, junto al conjunto del mundo sindical y la mayor parte de las plataformas y asociaciones valencianas más importantes, se reunieron para dar una respuesta conjunta. Fueron tantos los representantes que tuvieron que hacer la Asamblea en un Teatro. Por la tarde ya no fueron estudiantes sino miles y miles de personas las que tomaron las calles durante horas, sin policías y sin disturbios. Toda la sociedad valenciana, desde niños hasta ancianos, estaba respondiendo a una represión inexplicable contra unos jóvenes que exigían mejores condiciones en la educación y el fin de la caída de la calidad educativa. De una primavera estudiantil se había pasado a una auténtica primavera valenciana que tenía ecos no sólo en el estado español sino en muchos lugares del Globo.

Del 25 F al 29 F

Y las movilizaciones continúan. La espontánea del día 21 fue seguida de la organizada por partidos, sindicatos y asociaciones para el día 22. Mientras, el gobierno del Partido Popular intentaba cerrar rápidamente una crisis que sólo ellos habían provocado, y que les había dejado en evidencia internacionalmente. La gente lleva días acompañando a los estudiantes en sus movilizaciones. Prácticamente todos los Institutos paralizan en algún momento sus clases para salir a la calle y recordar a todas las personas cuanto dinero les adeuda la Generalitat.

Ayer, 25F, la movilización convocada por los sindicatos no habría sido la misma sin la Primavera Valenciana. Más de doscientas mil personas recorrieron las calles valencianas, unidas contra los continuos recortes y los impagos de la Generalitat, sí, pero unidas también por un espíritu nuevo que los y las estudiantes le han insuflado a toda la movilización.

El 29F se volverá a salir a la calle. Coincidiendo con una jornada europea de movilizaciones organizada por la Confederación Europea Sindical (CES), los sindicatos estudiantiles han convocado una nueva huelga general. Una huelga que convocaron hace semanas y que ahora puede convertirse en la más importante entre los y las estudiantes valencianas en los últimos años. Una huelga donde el “enemigo” cuenta con más apoyos de los que nunca imaginó, ya que el eco de la movilización puede desbordar claramente el ámbito estudiantil. Una nueva huelga general de estudiantes donde los libros volverán a salir a la calle, en un ciclo de movilizaciones que ha comenzado, pero que a día de hoy y después de lo observado ayer en toda la Comunidad, nadie es capaz de afirmar cuándo acabará. Porque una sociedad despierta es una sociedad muy diferente a la que espera gobernar siempre la derecha.